En total, las empresas de alimentos añaden 2.800 sustancias a sus productos en un esfuerzo por ahorrar dinero, aumentar las ventas y garantizar que sus alimentos duren en los estantes de las tiendas durante mucho tiempo. Muchas de las toxinas que se añaden intencionalmente a los alimentos procesados son peligrosas o perjudiciales para la salud de los consumidores.

  • Aspartamo: Una de las sustancias más tóxicas a las que estamos expuestos casi todos los días, el aspartamo es una mezcla de productos químicos tóxicos que se utiliza como sustituto del azúcar en los alimentos procesados. Usted puede encontrarlo en todo, desde refrescos dietéticos hasta goma de mascar. La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) tardó 16 años en aprobar el aspartame, y ahora se añaden millones de libras de él a nuestra comida cada año, ya que el aspartame puede actuar como una excitotoxina, una sustancia química que hace que las células nerviosas se disparen rápidamente. Algunos estudios han demostrado que las excitotoxinas hacen que las células nerviosas se disparen con tanta rapidez que se hacen daño irreparable Esta sustancia puede causar mareos, deterioro visual, desorientación, dolores musculares, entumecimiento y más. A 86 grados Fahrenheit, el aspartamo se descompone en alcohol de madera, formaldehído y ácido fórmico, todos tóxicos. Algunas mujeres también informan que el aspartamo empeora los síntomas del síndrome premenstrual (SPM). El aspartamo se utiliza a menudo como sustituto del azúcar en los llamados «alimentos dietéticos», aunque no hay pruebas concluyentes que vinculen el aspartamo (o cualquier otro sustituto del azúcar, para el caso) con la pérdida de peso.
  • BHT: No necesita saber el nombre químico largo que se abrevia como BHT, pero sí necesita saber que es un aditivo común en muchos alimentos procesados. En muchos sentidos, el jurado sigue deliberando sobre la BHT, pero la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que es una rama de la Organización Mundial de la Salud, considera que la BHT es un posible carcinógeno.
  • Jarabe de maíz alto en fructosa: Este es uno grande. El jarabe de maíz de alta fructosa se ha convertido en el principal edulcorante en todo tipo de alimentos, desde refrescos hasta cereales. Le costaría mucho caminar más de un pie por el pasillo de cualquier tienda de comestibles antes de encontrarse con un alimento que lo incluya. Desafortunadamente, el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa contiene mercurio, que es una de las peores toxinas para los seres humanos. Esta forma química de fructosa también se ha relacionado con la caries dental, las migrañas, la diabetes, la obesidad y el cáncer.
  • Glutamato monosódico (GMS): Una amplia gama de alimentos procesados incluye el GMS, un aditivo que mejora el sabor de los alimentos. El GMS es una excitotoxina que puede causar síntomas como náuseas, calambres, mareos, erupciones cutáneas, palpitaciones cardíacas, entumecimiento e incluso cambios de humor y confusión.
  • Olestra: Olestra es esencialmente una grasa falsa. Se utiliza en lugar de la grasa en los alimentos procesados para hacer que la información nutricional se vea un poco mejor para las personas que están tratando de perder unas cuantas libras (aunque ninguna evidencia prueba que pueda ayudar con la dieta). ¿Cómo funciona el sistema? Simple: Las moléculas de Olestra son demasiado grandes para que nuestros sistemas digestivos las absorban, así que esta sustancia simplemente se mueve a lo largo de la línea en lugar de terminar en nuestros cuerpos como las grasas normales. Pero aquí está el problema: usted debe tener algunas grasas reales en su dieta para que pueda absorber vitaminas claves como A, D, E y K, sin mencionar los carotenoides (nutrientes que nos protegen del cáncer).
  • Benzoato de sodio: Esta sustancia es un conservante de alimentos y un aditivo común en los refrescos. También conocido como ácido benzoico, se cree que forma benceno en los refrescos, especialmente cuando se puede combinar con vitamina C. El benceno es una toxina muy desagradable y un carcinógeno conocido.
  • Splenda: Splenda es otro edulcorante artificial que puede causar efectos tóxicos. Se hace añadiendo cloro a un azúcar natural. El resultado es un material de la misma familia química que el DDT y el clordano, dos sustancias extremadamente tóxicas. Estudios realizados en animales han demostrado que Splenda causa hinchazón y daño al hígado en dosis moderadas, así como tumores en algunos animales.
  • Cuando se evalúan los aditivos alimentarios para determinar cuán tóxicos pueden ser para el cuerpo humano, se analizan uno por uno. Este es un problema real porque, al igual que en la mayoría de las situaciones tóxicas, la combinación de dos o más aditivos alimentarios puede multiplicar los efectos tóxicos de todos los aditivos. En otras palabras, la combinación de aditivos alimentarios puede ser más tóxica que la suma de sus partes.

    Por ejemplo, si se añaden ciertos colorantes azules al GMS, el efecto tóxico es siete veces más potente que si los aditivos se mantuvieran separados. Y recuerde que muchos alimentos procesados contienen varios aditivos, por lo que no es raro encontrar una mezcla tóxica en un solo producto.